Hubo un momento, semanas antes del evento, en el que dos mundos parecían hablar idiomas distintos. Por un lado, Eduardo Baca ensayaba con MemoG —esa marioneta virtual de mirada cómplice y gestos orgánicos— para dar vida a «Contesta y Gana», una dinámica donde la calidez humana y lo digital se funden sin costuras. Por el otro, Jesús Martínez (JD. Sttark) afinaba algoritmos y preparaba a Ultrón y Jarvis para mostrar cómo la IA ya no es el futuro: es el presente que respira en las salas de juntas.
Entre ambos, un puente silencioso: Luis Ernesto Martínez.
No como director comercial, no como representante de marca. Sino como persona. Como aquel que, tras más de veinte años tejiendo relaciones en el sector viajero y de eventos, entendió algo fundamental: la tecnología más disruptiva fracasa si no late con humanidad. Y la humanidad más auténtica se diluye si no se potencia con innovación inteligente.
Así nació la amalgama que definió al Innovation Summit ëventum 5.0.
MemoG no fue un «efecto especial». Fue la extensión lúdica de Eduardo: un anfitrión virtual que generó frescura y rompió el hielo con un 68% de asistentes calificándolo como «Excelente». Mientras tanto, Jesús Martínez no presentó IA como ente frío, sino como aliado estratégico —logrando un 80% de aprobación en su sesión y una calificación de 9.60/10.
El puente entre ambos no fue técnico. Fue de confianza. De conversaciones en cafés, de escuchar las inquietudes creativas de uno y las visiones algorítmicas del otro, y descubrir que ambos perseguían lo mismo: experiencias que dejen huella.
El resultado habla por sí solo:
- El evento cerró con 9.82/10 y un 91% de «Excelente»
- El show «Viaje a los 80’s» —donde nostalgia y ejecución impecable se abrazaron— alcanzó 9.84/10
- Conce Aguillón, con su propuesta de diferenciación en redes, obtuvo la puntuación más alta por ponente: 9.80/10
- Y en cada interacción, la herramienta mexicana UP2YOU recogió en tiempo real las emociones del público, validando que cuando lo humano y lo tecnológico caminan juntos, el engagement no es métrica: es certeza.
Este Summit no fue un evento más. Fue la demostración de que detrás de cada innovación memorable hay alguien dispuesto a tender puentes donde otros ven fronteras. Alguien que entiende que la verdadera magia no está en elegir entre corazón o código, sino en permitir que ambos bailen al mismo ritmo. Y en ëventum 5.0, esa danza fue perfecta